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¿Qué causa el bajo consumo de gasolina en climas fríos?

  • Autolab / Consultas

Ya sea por fuertes lluvias o conductores imprudentes, el clima invernal presenta sus propios desafíos. Más allá de las molestias y los problemas de seguridad que surgen cuando las temperaturas son muy bajas, el frío también puede afectar el rendimiento de combustible de tu vehículo.

Hay varios factores que contribuyen al aumento del consumo de gasolina, y aunque algunos son inevitables, otros pueden ser mitigados. Comprender las razones detrás del bajo rendimiento de combustible en climas fríos puede ayudarte a mejorar la eficiencia de tu vehículo y sacarle el máximo provecho durante el invierno.

Fluidos más espesos

En climas fríos, los fluidos como el aceite de motor tienden a volverse más espesos debido a la baja temperatura ambiente. Este aumento en la viscosidad puede dificultar inicialmente la capacidad del aceite para fluir libremente a través del motor. Como resultado, cuando el motor arranca en frío, las piezas móviles enfrentan una mayor resistencia debido a la falta de lubricación efectiva. Este fenómeno no solo afecta la transmisión, los ejes y otros componentes, sino que también implica que el motor necesita trabajar más intensamente para superar esta resistencia inicial.

Durante este período de arranque en frío, el motor puede consumir más combustible porque los fluidos espesos requieren más energía para moverse y lubricar adecuadamente todas las partes del motor. Es esencial permitir que el motor se caliente gradualmente para que los lubricantes alcancen su temperatura de funcionamiento óptima. Una vez que los fluidos están lo suficientemente calientes, pueden fluir mejor y realizar su función de protección contra la fricción de manera más eficiente, optimizando así el rendimiento del motor y reduciendo el consumo de combustible a largo plazo.

Ralentí excesivo

Durante la estación invernal, muchos conductores tienen la costumbre de dejar su auto en ralentí. Este acto, que a simple vista podría parecer inocuo y hasta necesario, en realidad puede tener múltiples consecuencias no deseadas. Una de las más palpables es la «quema» de combustible. Pero, ¿por qué sucede esto?

Pues bien, cuando dejas tu auto en ralentí, prácticamente estás dejando tu motor encendido sin que este se encuentre en movimiento. Mientras la máquina se mantiene en esta condición, consume combustible sin generar ningún avance, y por consiguiente, tus millas por galón caen estrepitosamente a cero. En otras palabras, estás gastando combustible sin obtener ningún beneficio a cambio.

Muchos conductores justifican esta práctica argumentando que es necesaria para calentar los líquidos espesos del motor en invierno o para que la cabina del auto alcance una temperatura tolerable. Sin embargo, lo que muchos no saben es que este era un procedimiento necesario en vehículos antiguos que dependían de carburadores para su funcionamiento.

Hoy en día, la mayoría de los vehículos modernos están equipados con inyectores de combustible. En contraste con los carburadores, que necesitan un proceso de calentamiento para funcionar correctamente, los inyectores de combustible se adaptan a las temperaturas frías con mucha más eficacia. Por lo tanto, no es necesario mantener el auto en ralentí para que alcance su temperatura óptima de funcionamiento. De hecho, la mejor manera de lograrlo es poner el auto en movimiento y comenzar a conducir.

Para poner un ejemplo sencillo, imagina que tienes una olla con agua sobre la estufa. Si dejas la estufa prendida, pero sin poner la olla en movimiento, el agua no se calentará de manera uniforme. Pero, si agitas la olla, se distribuye el calor y el agua comienza a calentarse más rápido. Lo mismo sucede con el motor de tu auto: comenzar a conducir ayuda a que el calor se distribuya de manera uniforma y el motor alcance su temperatura óptima de funcionamiento más rápidamente.

Un motor helado

La temperatura ideal para el motor de un vehículo, ya sea un carro o un camión, una pieza fundamental para que nuestra máquina funcione de la mejor manera.

Antes de empezar, es importante mencionar que aunque muchos tableros de los vehículos no te muestran un número exacto, hay un rango de temperatura que es el óptimo para el rendimiento del motor. Este rango fluctúa entre los 90°C y los 105°C.

«¿Y por qué esta temperatura?», te podrías preguntar. Bueno, los motores de los automóviles están diseñados para funcionar dentro de este rango de temperatura. A este nivel, las partes metálicas, los fluidos y los gases operan de la manera más eficiente, lo que nos permite un mejor consumo de combustible y un rendimiento más óptimo.

Ahora, quizás también te estés preguntando, «¿y qué pasa si el motor está extremadamente frío?» Muy buena interrogante. Cuando el motor está muy frío, por ejemplo en un amanecer de invierno en Bogotá, la máquina tardará más en calentarse y alcanzar esa temperatura óptima que mencionamos antes. Esto significa que el motor trabajará con menos eficiencia hasta que se caliente.

Imagina que acabas de sacar un helado del congelador y tratas de coger una cucharada de él – es más difícil, ¿no? Pues así funciona también nuestro motor. Cuando está frío, le cuesta más «moverse» y por ende, consume más combustible. Por eso, es recomendable siempre que antes de arrancar a toda velocidad, dejemos que nuestro motor alcance su temperatura ideal.

Recuerda que la temperatura es solo una de muchas variables que afectan el rendimiento de tu vehículo. Es importante estar siempre pendiente de todos los indicadores para mantener tu máquina en óptimas condiciones.

Mezcla de gases de invierno

Un motivo bastante común y francamente frustrante por el cual nuestro vehículo puede sufrir un rendimiento notablemente inferior en el consumo de gasolina durante los meses de invierno, tiene que ver con el mismo combustible que utilizamos. ¿Por qué sucede esto, te preguntas? Bueno, el culpable es una regulación federal que exige a las estaciones de servicio que vendan distintos tipos de mezclas de combustible en diferentes épocas del año. Esto se hace en relación con lo que se llama la presión de vapor Reid (RPV), que es simplemente una medida utilizada para indicar cuán volátil es un combustible.

Ahora, puede que te preguntes, ¿por qué la RPV es tan crucial? Veámoslo de esta manera. Imagina que estás echando gasolina en una calurosa tarde de verano. Aquí es donde entra en juego la volatilidad del combustible y el calor. La volatilidad, en términos sencillos, es qué tan fácilmente un líquido puede convertirse en vapor. Cuando las temperaturas son altas, como suelen ser en verano, la gasolina tiende a evaporarse más rápidamente. Por eso, la mezcla de combustible se ajusta para reducir su RPV y evitar la vaporización excesiva. Piénsalo como agregar un poco de «peso» a la gasolina para que se quede donde debe estar, en el tanque de tu coche.

Por el contrario, durante el invierno, el proceso es completamente inverso. ¿Recuerdas cuando te dije que la volatilidad era importante? Bueno, esto es especialmente cierto en invierno. Cuando las temperaturas descienden, la gasolina necesita poder evaporarse apropiadamente para que el motor pueda funcionar de manera óptima. Si la RPV de la mezcla de combustible es demasiado baja, podrías encontrarte con dificultades para arrancar el coche durante un frío amanecer. Es como si la gasolina estuviera demasiado «pesada» para convertirse en vapor y proporcionar la chispa que tu motor necesita para arrancar.

Tensión de la batería/alternador

A menudo pasa desapercibido pero que es de gran importancia para nuestro vehículo: el sistema de monitoreo de presión de neumáticos, o TPMS por sus siglas en inglés. Este sistema está diseñado para alertarnos cuando la presión de los neumáticos está baja, pero hay algunos factores que pueden dificultar su funcionamiento y quiero explicárselos para que entiendan mejor cómo funciona.

El sistema TPMS es una gran ayuda, pero tiene sus limitaciones. Por ejemplo, puede que este no nos avise de la baja presión de los neumáticos hasta que un neumático haya perdido una cantidad considerable de aire. Imaginemos esta situación como si estuviésemos desinflando un globo de fiesta. Al principio, no notaríamos mucha diferencia en su forma, pero conforme siga perdiendo aire, comenzaremos a ver cómo se va aplastando poco a poco. Igual pasa con nuestros neumáticos, el sistema TPMS puede no detectar pequeñas variaciones en la presión, pero si la pérdida de aire es significativa, la alerta se activará.

Además, si todos los neumáticos están igualmente bajos de presión, el sistema TPMS también puede no advertirnos de la situación. Esto puede parecer contra intuitivo, pero pensemos en una balanza. Si todos los pesos están distribuidos de manera equitativa, la balanza estará nivelada y no se inclinará hacia un lado. Lo mismo ocurre con nuestro carro: si todos los neumáticos tienen la misma presión, el sistema TPMS podría interpretarlo como el nivel de presión óptimo.

Muchas personas piensan que pueden determinar la presión de un neumático solo con mirarlo, pero déjenme decirles que eso puede ser realmente complejo. Un neumático puede perder la mitad de su presión antes de mostrarse más plano a simple vista. Es similar a cuando vemos un vaso de agua a la mitad, puede parecernos que tenemos suficiente agua, pero en realidad ya hemos consumido la mitad de lo que teníamos.

Aerodinámica

La resistencia aerodinámica es un factor crucial que puede afectar significativamente el rendimiento de tu vehículo y su consumo de combustible, especialmente cuando intentas mantener velocidades altas en la autopista. Por ejemplo, elementos como un portabicicletas (que probablemente no necesites usar todo el invierno) o un portaequipajes en el techo (incluso cuando está vacío) pueden incrementar la resistencia al avanzar contra la densidad del aire frío.

Esta resistencia extra obliga al motor a esforzarse más para mantener la velocidad deseada, lo cual puede aumentar el consumo de combustible de manera notable. Es como enfrentar una fuerza contraria al avanzar, similar a pedalear una bicicleta contra el viento fuerte. Reducir esta resistencia aerodinámica puede no solo mejorar la eficiencia del combustible, sino también hacer que la conducción sea más suave y menos exigente para el vehículo.

Condiciones de la carretera y tráfico

Durante el invierno, es común que los hábitos de conducción se adapten a las condiciones cambiantes de la carretera y el tráfico. Muchos conductores tienden a reducir la velocidad y activar la tracción a las 4 ruedas con más frecuencia para mejorar la estabilidad y el control en superficies resbaladizas. Estas prácticas no solo pueden incrementar la seguridad, sino también contribuir a reducir el consumo de combustible al optimizar la eficiencia del vehículo en condiciones adversas.

Además, los atascos de tráfico causados por accidentes relacionados con el clima invernal pueden influir positivamente en el consumo de gasolina al mantener una velocidad constante y evitar aceleraciones y frenadas bruscas que consumen más combustible.

Neumáticos lentos

La resistencia a la rodadura es la fuerza necesaria para mantener los neumáticos avanzando a una velocidad constante. Cuando esta resistencia es baja, el motor encuentra menos dificultad para mantener los neumáticos en movimiento. Sin embargo, durante las temperaturas más frías, la presión del aire en los neumáticos tiende a disminuir, lo cual aumenta la resistencia a la rodadura y ejerce una carga adicional sobre el motor. Es similar a pedalear una bicicleta con neumáticos desinflados, lo cual demanda más energía.

Si notas una disminución en el rendimiento de la gasolina o en la presión de los neumáticos, te recomendamos visitar Autolab para obtener una revisión gratuita de la presión de los neumáticos. Esto asegura que tus neumáticos estén inflados adecuadamente, optimizando así la eficiencia del combustible y reduciendo la resistencia a la rodadura que el motor tiene que superar.

Qué hacer ante el bajo consumo de gasolina en climas fríos

Para mejorar el consumo de gasolina en climas fríos, los neumáticos que ahorran combustible son solo una parte de la solución para reducir el impacto en tu presupuesto por culpa del frío. En Autolab, podemos ayudarte a vencer el frío y optimizar tus kilómetros por galón (KPG) con una cita programada.









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