El sistema de suspensión se encarga de mantener las llantas en contacto con el suelo y absorbe las vibraciones provocadas por el desplazamiento para que los golpes no se transmitan al resto del carro. Hay diferentes tipos, pero básicamente está compuesto por un elemento flexible, uno de amortiguación y las barras estabilizadoras.

Las piezas se van desgastando con el tiempo, las distancias recorridas y el tipo de vías y entre los síntomas de problemas con la suspensión están los ruidos extraños o cuando se siente “juego” en el timón. Debe ser revisada más o menos cada 20.000 kilómetros y reemplazar los amortiguadores cada 50.000. Sistema de suspensión Bogotá.

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