El Peritaje es la observación exhaustiva del estado general del vehículo, desde el funcionamiento del motor, suspensión, frenos, dirección, transmisión, carrocería, chasis, interior, accesorios, sistema eléctrico- electrónico y demás sistemas que lo componen.

El peritaje es recomendado para conocer más allá de la apariencia del vehículo, sobre todo si se piensa comprar un carro usado.

Inicia con la inspección del motor, para esta revisión existen 2 formas de hacerlo: la primera es por Prueba de vacío, que consiste en inyectar aire a presión en cada una de las cámaras de combustión para determinar fugas, se puede hacer por anillos o válvulas (de escape o admisión); la segunda es una Prueba de Compresión de Motor, que consiste en conectar el medidor de compresión en los cilindros del motor mientras está a su temperatura máxima de operación, hasta que el pistón este en lo más alto o la presión en el indicador llegue a su valor máximo. Se mide la presión desde el primer hasta el último pistón, calculando el promedio de los valores obtenidos; un cilindro está en buenas condiciones si alcanza en la primera carrera del pistón el 70% del valor máximo de la compresión indicada por el fabricante.

El siguiente paso del peritaje del carro, es revisar la estructura general del chasis  y todos los componentes del sistema de suspensión, entre los que destacan piezas como: bujes, amortiguadores, tijeras;  en la alineación se desmontan llantas, y se verifica el estado de campanas, bandas discos pastillas, estos y otros sistemas del vehículo son revisados exhaustivamente en el peritaje, pero no se limita a un tema de funcionamiento, ya que también reporta la parte exterior del vehículo, el  estado de la pintura, vidrios, boceles, bumper, persianas.

El peritaje es muy importante, sobre todo porque sirve para tener mayor seguridad en el momento de comprar un carro usado, como bien hemos dicho “Latas vemos, vejez mecánica no sabemos”.

 

 

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