Los riesgos de circular con amortiguadores dañados | Autolab Los riesgos de circular con amortiguadores dañados

Los amortiguadores forman parte del sistema de suspensión del vehículo, pero también son vitales para el funcionamiento de la dirección y los frenos, porque son los encargados de la adherencia de los neumáticos a la vía.

 

La tarea fundamental de los amortiguadores es absorber y neutralizar las irregularidades de la carretera para que la conducción sea segura al mantener la estabilidad y la comodidad necesarias.

 

El problema es que el desgaste de los amortiguadores es progresivo, así que vamos acomodando nuestra forma de conducir a medida que empeora su rendimiento y no nos damos cuenta que nuestro vehículo cada vez funciona peor.

 

Riesgos

 

Frenada de emergencia:

Al intentar una frenada de emergencia, la distancia se incrementa demasiado y los neumáticos traseros pueden llegar a despegarse del suelo haciendo que se produzcan rebotes en la suspensión.

 

Frenar y esquivar:

En ocasiones además de frenar de emergencia debemos también esquivar algún obstáculo en la vía, si llevamos los amortiguadores dañados nuestro vehículo reaccionará más tarde a las órdenes del volante porque la dirección se vuelve inestable, dificultando la maniobra y haciendo que nos podamos salir del carril o golpear el obstáculo.

 

Curvas:

Al entrar en una curva no se traza bien la entrada o hay un deslizamiento al salir de ella porque los cambios de trayectoria no son absorbidos por la amortiguación, de manera que debemos reducir la velocidad para no perder la trazada.

 

Aquaplaning:

Cuando llueve y pasamos por encima de los charcos, se puede producir el aquaplaning, que es cuando el vehículo flota sobre el agua. Con los amortiguadores dañados, podremos sufrir este fenómeno a velocidades más bajas de lo normal.

 

ABS:

Nuestro carro puede desplegar el funcionamiento del ABS en frenadas muy bruscas, al frenar y levantarse una rueda, ésta se nos bloqueará. El ABS detectará ese bloqueo y liberará la presión de los frenos, o sea que por más a fondo que pisemos el pedal el vehículo apenas frenará.

 

Control de estabilidad (ESP):

Esta función de los vehículos más modernos es la que ayuda a frenar individualmente las ruedas en situaciones de riesgo para evitar derrapes en maniobras de emergencia y funciona junto con el ABS. Con los amortiguadores dañados, el sistema será incapaz de corregir la trayectoria correctamente porque no tiene la fuerza suficiente que necesita transmitir a cada llanta para enderezar el carro.

 

Otros riesgos:

Los neumáticos se desgastarán más rápidamente, el conductor tendrá menos confort debido a los movimientos de la carrocería y además pueden salir averías en diferentes piezas como las rótulas de dirección, los trapecios o incluso desajustar elementos del tablero o los paneles de la puerta.

 

Síntomas

Como dijimos antes, al ser un desgaste progresivo el conductor generalmente no se da cuenta y se va adaptando, pero podemos estar atentos y fijarnos en síntomas como vibraciones en el volante aunque el pavimento esté en buen estado.

 

También lo notaremos en la frenada porque el carro hunde más su parte frontal, se desvía a los lados o es difícil de dominar, además sentiremos oscilaciones al conducir.

 

Al notar que tenemos problemas con la amortiguación es imprescindible que vayamos al taller, porque unos amortiguadores dañados son un riesgo para la seguridad en la conducción y también porque podemos terminar dañando otras piezas.

 

Por. Adriana Gutiérrez

Los amortiguadores forman parte del sistema de suspensión del vehículo, pero también son vitales para el funcionamiento de la dirección y los frenos, porque son los encargados de la adherencia de los neumáticos a la vía.

 

La tarea fundamental de los amortiguadores es absorber y neutralizar las irregularidades de la carretera para que la conducción sea segura al mantener la estabilidad y la comodidad necesarias.

 

El problema es que el desgaste de los amortiguadores es progresivo, así que vamos acomodando nuestra forma de conducir a medida que empeora su rendimiento y no nos damos cuenta que nuestro vehículo cada vez funciona peor.

 

Riesgos

 

Frenada de emergencia:

Al intentar una frenada de emergencia, la distancia se incrementa demasiado y los neumáticos traseros pueden llegar a despegarse del suelo haciendo que se produzcan rebotes en la suspensión.

 

Frenar y esquivar:

En ocasiones además de frenar de emergencia debemos también esquivar algún obstáculo en la vía, si llevamos los amortiguadores dañados nuestro vehículo reaccionará más tarde a las órdenes del volante porque la dirección se vuelve inestable, dificultando la maniobra y haciendo que nos podamos salir del carril o golpear el obstáculo.

 

Curvas:

Al entrar en una curva no se traza bien la entrada o hay un deslizamiento al salir de ella porque los cambios de trayectoria no son absorbidos por la amortiguación, de manera que debemos reducir la velocidad para no perder la trazada.

 

Aquaplaning:

Cuando llueve y pasamos por encima de los charcos, se puede producir el aquaplaning, que es cuando el vehículo flota sobre el agua. Con los amortiguadores dañados, podremos sufrir este fenómeno a velocidades más bajas de lo normal.

 

ABS:

Nuestro carro puede desplegar el funcionamiento del ABS en frenadas muy bruscas, al frenar y levantarse una rueda, ésta se nos bloqueará. El ABS detectará ese bloqueo y liberará la presión de los frenos, o sea que por más a fondo que pisemos el pedal el vehículo apenas frenará.

 

Control de estabilidad (ESP):

Esta función de los vehículos más modernos es la que ayuda a frenar individualmente las ruedas en situaciones de riesgo para evitar derrapes en maniobras de emergencia y funciona junto con el ABS. Con los amortiguadores dañados, el sistema será incapaz de corregir la trayectoria correctamente porque no tiene la fuerza suficiente que necesita transmitir a cada llanta para enderezar el carro.

 

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